
Nueva entrega de la serie sobre la obra «Sé más eficaz» de David Allen, en este caso en forma de capítulo 37 del libro: Usa tu mente para pensar sobre tu trabajo, en lugar de pensar en tu trabajo.
El breve resumen al que Allen nos tiene acostumbrados al inicio de cada uno de los breves escritos que componen esta obra, no tiene desperdicio esta semana. De hecho, se centra en uno de los pilares que justifican con firmeza la necesidad de la existencia —y mantención— de un sistema externo a tu mente: Tu mente no es demasiado buena recordando cosas, pero sí revisando opciones e información para resolver el «cómo» de cada cosa.
Un maestro demuestra serlo sobre todo por los límites que se impone a sí mismo. — Johann Goethe
A través de este breve capítulo, el autor te habla metafóricamente sobre la forma para profundizar un poco sobre la afirmación inicial de la introducción. Con un par de ejemplos, trata de matizar las diferencias —tanto a nivel perceptivo como conductual— entre moverte a través de un conjunto de prácticas que dominas, o hacerlo cuando aún no las dominas.
Cuando aceptas tu propia muerte, te vuelves libre para vivir. Ya no te preocupas por tu reputación. Ya solo te preocupas de usar tácticamente tu vida, para promover una causa en la que crees. — Saul Alinsky
Cuando te refieres a tu trabajo, la situación no es diferente. Tú ya lo sabes, lo has experimentado en muchas ocasiones. Cuando estás haciendo algo que no dominas, tus sentidos están puestos en la operativa y en llevarla a buen suceso. Sin embargo cuando te enfrentas a algo que dominas, tu atención sobre la operativa se reduce drásticamente y tu receptividad se amplía. Eres capaz de ver y prestar atención a aquello que en la primera situación no podrías.
A estas alturas ya conoces perfectamente qué serie de prácticas —una vez interiorizadas— te abren a ese nuevo universo, ¿verdad?
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